Ruedas doradas dentadas para encajar
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INTRODUCCIÓN

Hola buenos días, buenas tardes o buenas noches eso ya depende de cada uno de ustedes. Mi nombre es Cesar Giménez Sánchez. Hoy voy a hablar de nuevo sobre educación. Estaré sólo ante el peligro, como ya he dicho alguna vez que ocurriría. Seguro que este episodio no va a ser tan entretenido como cuando habla alguna otra persona, pero algo saldrá.

Personalmente me gustó mucho la conversación que mantuve con Paula. Se ve que le apasiona lo que hace y las consecuencias que eso tiene. Quizás inspirado un poco por esa charla, me propongo tratar hoy sobre si es mejor permanecer en las aulas que tenemos, en la situación que estamos, o si hay que crear un marco propio. Con esto me refiero a si ese marco propio debe limitarse a dotar a ciertos colegios de recursos materiales y humanos para que los alumnos permanezcan en él, o si por el contrario, y vuelvo a lo de siempre, el verdadero problema es uno de mentalidad y debemos ir más allá de los recursos para centrarnos en las actitudes de toda la comunidad educativa y social,  lo que incluye las familias, y hay que cambiar los modos de formar al alumnado (y a toda persona implicada en el proceso educativo), incluyendo un nuevo currículo escolar. Esto sería la repanocha, creo yo. Habría que averiguar cuáles serían las nuevas asignaturas y en qué consistirían. ¿Y todo esto en manos de un charlatán como yo? Desde luego, un experto en la materia no soy (ni en esta ni en ninguna),  pero la verdad es que llevamos un montón de años con el mismo currículo y puede que sea hora de cambiarlo. No sé, a lo mejor utilizar las herramientas que nos da la tecnología para mejorar el rendimiento académico de las criaturas. Pero eso ya se viene haciendo. No es exactamente lo que yo digo. Me refiero a que si no nos convendría tener (y no como maría) educación vial en lugar de dibujo técnico. Es solo un decir, pero por ahí van los tiros.

DESARROLLO 

Lo que está claro como el agua, es que tenemos dos opciones, o más. Se me ocurre que podemos conservar lo que tenemos y seguir educando como lo venimos haciendo en los últimos dos siglos (bueno, ahora en lugar de las regletas se usan ordenadores, en vez de los reyes godos se aprende la altura de los picos más altos del mundo). 

Desde luego, del todo bien no nos ha ido a pesar de utilizar los medios más modernos (cuando lo hacemos). Por cierto, esto de los reyes godos y las montañas me hace pensar que no solo hay una inteligencia sino hasta 8. Y no sé si la escuela las cubre todas ni si es su misión. Tampoco sé si las cubre con suficiente rigor o no. Siempre se habla de la inteligencia académica y menos veces de la emocional. Pero estas dos hay que añadir unas pocas. Yo no me la sé todas de memoria, solo sé que más o menos son: la musical, la interpersonal, la intra personal, espacial, natural y alguna más. Sin duda, la escuela tal y como está, cubre muchas de ellas, pero no todas,  y parece ser que no fomenta la convivencia y el respeto entre los muchos y diferentes alumnos que hay, pero no estoy seguro de que asignaturas concretas se deban dedicar a esos asuntos. No lo sé. Si alguien se acuerda de la conversación que tuvimos Belén y yo se trataba un poco el asunto, con el tema de los recreos, las excursiones, puede que habláramos del comedor, y todos esos espacios de socialización que pueden animar o frenar a unas juntándose con otros (las fiestas de cumpleaños, aunque estas se salgan del ámbito de la escuela). A lo mejor se debería trabajar más todo esto, pero ya digo, no estoy seguro. Igual hay que prestar más atención a asuntos como el ritmo, el baile, la expresión oral, y esas cosas que a lo mejor ya se hacen. Muchos han y hemos puesto bastantes esperanzas en la promulgación de la nueva ley educativa, pensando que iba a cubrir muchos de estos aspectos. Ignoro y no creo que lo haga con suficiente ardor. Insisto, a lo mejor me estoy columpiando de cabo a rabo. Pero para empezar, o para terminar, o para quedarse solo en esa parte, la nueva reforma educativa se limita a darnos unos plazos para dotar de medios humanos y materiales las escuelas públicas de modo que puedan atender a la diversidad del alumnado. Pero como vengo diciendo, los medios y recursos no son suficientes si no hay un cambio de actitud por parte de toda la comunidad educativa: padres, alumnos, profesores y maestros, personal administrativo, inspección educativa, cuando digo alumnos me refiero a todos los alumnos cada uno con sus necesidades peculiares que requieran mayor o menor atención, cuando digo padres me refiero a los de aquellos alumnos con o sin necesidades peculiares, y demás. Pero parece que la legislación no llega a tocar este asunto, en mi humilde opinión de importancia capital para construir una sociedad mejor. De todas formas, parece que se nos ha olvidado el abc de todas las cosas, siendo así que habría que empezar por aclarar y definir un montón de conceptos. Por ejemplo, ¿qué quería decir eso de “sociedad mejor”? ¿En qué aspecto? ¿Qué se quiere decir con calidad al hablar de la educación? ¿Se le da la suficiente importancia y tiempo al desarrollo del arte en general,  o se pasa por alto, o se tiene en cuenta pero solo como asignaturas maría, o se le presta atención solo en lugares aparte? Se me ocurre alguna otra pregunta lanzada al aire, pero tampoco es plan de convertirme en el tostón del día más todavía. Si en algo es generosa esta ley, como la mayoría de las que tienen que ver con la situación de discapacidad, son los plazos que le da a los colegios para esta reconversión. Creo que son 10 o 15 años a partir de 2020 para tener todos los recursos necesarios. Vamos a ver, si lo obligatorio es que un niño permanezca en la escuela 12 años, “largo me lo fiáis”, que dijo don Juan Tenorio el mujeriego. Y digo eso sobre los plazos porque la ley aprobada en 2020, ya debería haberse puesto en marcha, mínimo cuando se aprobó la convención en 2008, lo que ya nos da una o varias generaciones que van a seguir igual o parecido que hasta ahora. Eso sin contar con las demoras y retrasos que se suelen dar en estos casos, como en todo, como cuando vienen a hacer una obra a tu casa, que el fontanero se pone malo un día o que hay que pedir una pieza a Alemania lo cual tarda por lo menos por lo menos. Pondré un ejemplo sobre plazos y su incumplimiento: en Barcelona, todos los taxis han tenido 10 años, creo, para que el 5% de ellos fueran accesibles. Pues bien, ha pasado un porrón de tiempo y son accesibles menos de un 1%. Es para estar contento. Pues lo mismo pero en educación, en las reformas de las clases y los colegios. No digo nada de las asignaturas y su contenido (en el que no entra la norma). El siguiente paso en esta pequeña revolución (no puede ser una evolución porque eso se queda corto) sería cambiar la mentalidad de los profesores, maestros y demás personal docente y familiar que tenga relación con la formación de los críos. Algún otro ejemplillo: cambiar esa forma de pensar, esas exigencias, esas expectativas, ha llevado y está llevando todavía siglos (no exagero) en producirse. Aquí hay que comparar con las expectativas que se han puesto y ponen sobre las mujeres, las personas de otras razas, de otras religiones, con otros idiomas maternos, los esclavos (iba a decir cuando los había y a mencionar el caso de Frederick Douglass, pero la esclavitud todavía existe en algunos sitios del planeta, por suerte no aquí). Por cierto, si alguien ve normal que un niño se esté una hora sentado y prestando atención a lo que dice el profe, a lo mejor conviene que se compre unas gafas. Muy normal no es. Mas normal sería que un niño estuviera dándose paseos por la clase cada cierto tiempo ( y no me refiero a cada hora). A lo mejor esto suena estrafalario,  pero ya en la antigua Grecia, en la academia de Platón, las clases se daban paseando alrededor de un patio, que está todo inventado, como lo que le decía a Paula de los pictogramas que existían antes de la escritura alfabética que hoy predomina. Esta escritura alfabética y simbólica es un sofisticado desarrollo de lo otro. El origen de la escritura es tan prosaico como que se inventó para llevar la contabilidad de unas mercancías que entraban y salían de ciertos pueblos de Mesopotamia. Y parece que es que nos gusta meternos con los niños por abreviar palabras, pero ignoramos que eso no es cosa del twitter ni de ninguna otra red social, sino que ya se hacía en taquigrafía, y antes en manuscritos medievales latinos, si hasta habían palimpsestos (por ahorrar papel, se escribía encima de un texto raspando el que había debajo), pero parece que es más importante la caligrafía, los márgenes, los cuadernillos Rubio, el tamaño de la letra, el no escribir torcido, y todo lo demás.

CONCLUSIÓN

Lo reconozco y ya lo dije. Me suelo ir por los cerros de Úbeda y poner ejemplos que no vienen a cuento de nada. Lo que sí viene a cuento es que nos hace falta reflexionar un poquito sobre si tenemos la inclusión deseada y deseable en el terreno de la educación, si la nueva ley hace lo suficiente por ajustarse a la convención en lo que a la inclusión de los discapacitados se refiere, o si no hace nada de eso. Unos dirán que esta ley va demasiado lejos, otros que no llega lo suficientemente lejos, y en medio los niños (y sus familias) con un sistema que no da respuesta a sus demandas. Hasta la semana que viene, yo me retiro antes de deprimirme profundamente.

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